Gigantas

Allá por la época del muñequismo, como decía irónicamente la esposa de un gran ilustrador argentino-mexicano. Me encontraba yo tratando de ilustrar algo diferente a lo que ya se venía viendo en el medio (muñequitos-muy-tiernos-de-cosas-ya-inventadas-que-todos-reinterpretaban). Como ya se habrá visto en otros trabajos, el poder dibujar lo que fuera me daba la oportunidad de dibujar lo que a nadie le interesaba por que no estaba de moda, las tradiciones aunque pocas pero tan bonitas de Costa Rica. Las gigantas (que desde luego tienen su versión mexicana) eran personajes de desfiles tradicionales que con música recorrían las calles de los pueblos, las gigantas eran “amigables” pero que miedo daban cuando uno era niño, más cuando eran sobre espantos, o leyendas, como el cadejos, la segua o la llorona.

Las fui evolucionando hasta convertirlas en una tipografía que anduvo dandole la vuelta al mundo y más adelante en una evolución más extraña se convirtieron en estructuras habitables, pero eso claro, puede no ser cierto.

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